Hay una escena que se repite cada vez más en nuestra industria: Una empresa incorpora una nueva tecnología. Un competidor la ve y hace lo mismo.
Y en la siguiente reunión del directorio aparece la pregunta inevitable: “¿Y nosotros por qué todavía no tenemos eso?”
A primera vista parece una decisión tecnológica estratégica. Pero casi nunca lo es.
Hace décadas, el filósofo René Girard formuló la teoría del deseo mimético: muchas veces no deseamos algo porque realmente lo necesitamos, sino porque vemos que otro lo desea. El otro se convierte en nuestro modelo.
Cuando esto se traslada a las organizaciones, surge una dinámica peligrosa: todos terminan mirándose entre sí y tomando decisiones idénticas.
Peter Thiel llevó esto al terreno empresarial en Zero to One con una pregunta incómoda:
¿Qué estás haciendo que los demás no están haciendo?
No se trata de ser diferente por ego o por impulso. Se trata de entender si estamos resolviendo una necesidad real o simplemente reaccionando por inercia al mercado.
¿Pasa esto en seguridad? Todo el tiempo.
IA, analítica de video, sensores, plataformas de gestión, centralización de operaciones… Todo esto aporta un valor enorme.
El problema aparece cuando la pregunta de origen es:
❌ “¿Qué tecnología deberíamos comprar?”
En lugar de:
🎯 “¿Qué problema operativo o de riesgo necesitamos resolver?”
Son preguntas opuestas.
Una organización puede incorporar tecnología de vanguardia y mantener exactamente los mismos fallos operativos. Puede acumular datos y seguir tomando decisiones defectuosas. O peor: puede comprar una solución solo porque «todos la tienen» y terminar sumando complejidad a una operación que ya era difícil de gestionar.
Antes de hablar de tecnología, las preguntas son más sencillas (y más incómodas):
¿Qué queremos detectar o anticipar? ¿Qué información crítica necesita el operador en tiempo real? ¿Qué tiempos queremos reducir? ¿Qué indicadores nos dirán si realmente estamos funcionando mejor?
Ahí empieza la gestión profesional.
El segundo atajo: el mecanismo del chivo expiatorio.
Girard planteó otra idea clave: frente a una crisis o conflicto, la tendencia humana es buscar rápidamente a un culpable sobre quien depositar la responsabilidad.
En operaciones de seguridad es una tentación cotidiana:
• Falló una alarma ➡️ Fue el operador.
• No llegó una alerta ➡️ Falló la tecnología.
• Hubo un incidente ➡️ El sistema no funcionó.
Encontrar un culpable no es haber encontrado la causa raíz.
Una gestión madura de riesgo revisa el sistema:
- ¿El procedimiento era claro?
- ¿El operador tenía la capacitación y las herramientas adecuadas?
- ¿La información estaba disponible a tiempo?
- ¿Existían indicadores tempranos para corregir el desvío antes del incidente?
Gestionar riesgos es desactivar atajos mentales.
Copiar la decisión del competidor es más fácil que definir una estrategia propia. Buscar un culpable es más fácil que auditar un proceso completo.
Pero la seguridad profesional no se sostiene sobre atajos.
Antes de pensar en cuál es la próxima tecnología que vas a sumar, vale la pena hacerse dos preguntas:
1️⃣ ¿Tomamos esta decisión porque entendemos nuestra necesidad o porque reaccionamos a lo que hace el resto? 2️⃣ Cuando algo falla, ¿buscamos comprender el sistema o simplemente señalar a alguien?
La verdadera transformación de nuestra industria no está en tener más tecnología ni en encontrar culpables más rápido. Está en la capacidad de pensar mejor, medir mejor y decidir mejor.